La crisis lleva al paro a 500 obreros del mármol en un año y amenaza a otros 300
Quince factorías están inmersas en cierres o regulaciones de empleo al caer la demanda un 50% en el mercado nacional y un 30% en el internacional.

La industria del mármol, el segundo motor de la economía del Medio Vinalopó tras el calzado, atraviesa una crisis de consecuencias imprevisibles cuyos primeros efectos se están haciendo cada vez más evidentes. Los cierres de las factorías Bermármol y Mármoles del Mediterráneo y el expediente de regulación de empleo de Spain Marble -firmas del grupo Levantina en Novelda- han sido los más llamativos por afectar a 195 puestos de trabajo directos y 250 eventuales. Pero ni han sido los únicos ni van a ser los últimos.
Otras cinco marmoleras de Novelda, cuatro de La Romana, dos de Algueña y una de Monforte del Cid están inmersas en la misma dinámica. La mayoría por la presentación de Expedientes de Regulación de Empleo (ERE) en la modalidad de extinción de relaciones laborales y otras, las menos, por el cierre definitivo de sus instalaciones ante la acuciante falta de trabajo. Una coyuntura que preocupa a sindicatos, patronal y ayuntamientos y que, en cifras globales, ha llevado al paro a 500 operarios en el último año y amenaza con la destrucción de otros 300 puestos directos antes del verano. Precisamente, las primeras víctimas de esta recesión están siendo los trabajadores eventuales ya que las empresas no están renovando sus contratos. Tampoco se libran de la amenaza del desempleo los trabajadores fijos y prueba de ello es que muchas factorías están suprimiendo las horas extra por la falta de pedidos.
La crisis de la construcción está incidiendo con fuerza en el tejido industrial de Pinoso, Algueña, La Romana, Monóvar, Novelda y Monforte del Cid, los municipios que conforman el Corredor del Mármol. Pero hay otros motivos. Mariano de Juan Jover, el presidente de la Asociación Mármol de Alicante, reconocía ayer que el sector de la piedra natural está atravesando un "momento complicado, y esto nos está obligando a los empresarios a adaptarnos a las condiciones actuales del mercado" en un proceso de reajuste que está "castigando" especialmente a las factorías que tienen su principal fuente de negocio en el ámbito nacional.
También las ventas en el mercado internacional se han resentido de forma más que apreciable con una caída en la demanda de un 30 por ciento. "Pero en España la pérdida de negocio es mayor, de un 50 por ciento, y por eso es necesario y urgente que los poderes públicos tomen medidas para incentivar la actividad, apoyar al sector de la construcción, reducir los intereses y reelaborar un Plan de la Vivienda que se ha demostrado que no funciona", apunta el responsable de la patronal.
PÉREZ GIL
