El líder mundial en la producción de chocolate abre una factoría en Monóvar
Lunes, 13 Octubre, 2008
El grupo Barry Callebaut elabora pasteles de alta gama bajo la firma eldense Totel y los exportará a todo el mundo

El mayor productor de chocolate industrial y de gourmet del mundo, el grupo Barry Callebaut, ha abierto una factoría en Monóvar para elaborar pasteles de alta gama con el sello de la firma eldense Totel y cuyo destino son los comercios más exquisitos de Canadá, China, Estados Unidos, Emiratos Árabes y diferentes países de Europa.
En este proyecto empresarial la multinacional ha unido sus "fuerzas" al prestigioso pastelero Francisco Torreblanca, que también cuenta con el apoyo de su hijo Jacob, premio al Mejor Pastelero Artesano de España, que dirige la producción y se encarga de certificar la calidad de un artículo delicatesen reservado a los mejores establecimientos y las cadenas hoteleras más reputadas del mundo.
Mientras Francisco Torreblanca, que cuenta entre sus galardones con el de Mejor Pastelero Artesano de Europa, aporta su maestría y sus extensos conocimientos en el sector, Barry Callebaut proporciona materia prima de máxima calidad, procedente en su mayor parte de Santo Domingo y Tanzania, y una potente red comercial y productora con fábricas en 24 países donde trabajan 8.000 personas y que, sólo en el último año, le ha llevado a facturar 2.600 millones de euros y alcanzar un volumen de ventas de un millón de toneladas de chocolate y cacao, según los datos aportados por el ilicitano Alfredo Castelló López, que a sus 32 años es el director financiero y de Recursos Humanos del grupo en España. Una información que la propia ONU confirma en un estudio que concluye que el 52% del chocolate que se consume actualmente en todo el mundo procede de Barry Callebaut, un nombre poco conocido en nuestro país aunque sí suena mucho, y con fuerza, el de las numerosas marcas comerciales a las que abastece. Entre otras, destacan firmas como Nestlé, Biocentury, Cadbury's, Gullón, Biomanan.
Precisamente el "feeling" surgido con el pastelero de Villena ha llevado a la compañía que dirige el belga Patrick de Maeseneire a "apostar" por España realizando una inversión de cuatro millones de euros para adquirir y equipar con tecnología punta una nave industrial de 4.000 metros cuadrados en el polígono El Pastoret, donde Totel tiene su obrador. La plantilla actual la componen 45 personas con una edad media de 30 años y seis nacionalidades diferentes. El plan de negocio a cinco años vista incluye la producción de once millones de pasteles que sigue un estricto proceso de elaboración sometido a normas higiénico-sanitarias y de manipulación de alimentos igual de estrictas. Una vez que los dulces son ultracongelados con temperaturas por debajo de los 20 grados bajo cero se transportan en camiones y barcos dotados de cámaras frigoríficas para que, en un plazo máximo de diez días, puedan ser consumidos en el punto más alejado del planeta.
Por el momento el mercado nacional queda reservado a la producción de Totel aunque los ejecutivos de la multinacional, tanto los de la sede de gestión en Bélgica como los de la sede financiera en Suiza, consideran la experiencia de Monóvar un "primer paso" para estudiar las condiciones empresariales y el comportamiento del consumidor español de cara a un "amplio desembarco", con la creación en la zona de una macroempresa de producción de chocolate, iniciativa que podría arrancar en un corto plazo. "De este modo -explica Castelló- podremos abastecer a nuestros clientes en España ahorrando costes porque ya no tendremos que traer el cacao de nuestras fábricas de Francia, Bélgica y Suiza". En cualquier caso, la "experiencia española" no tiene precedentes en el grupo al tratarse de la única empresa dedicada a la pastelería de alta cocina. Un proyecto pionero que se inaugura oficialmente en la tarde del próximo jueves, en presencia de las autoridades locales, provinciales y los máximos responsables del grupo ?-venidos de Bélgica y Suiza-, y que podría convertirse en un "dulce revulsivo" para la economía y el empleo del Medio Vinalopó. Su carácter diversificador supone una inyección de glucosa en el tejido industrial en un momento especialmente amargo para la comarca, con un índice de desempleo alcanzando cifras históricas que amenazan ya con superar los 20.000 parados y la doble crisis, la económica y la de los sectores productivos tradicionales, que en esta zona tienen al calzado y a la marroquinería como máximos exponentes.
COMIENZOS
"Un ordenador y muchas ideas"
El director financiero y de Recursos Humanos de la firma en España recuerda que hace un año llegó a Monóvar junto al francés Philippe Bouvier, director general y ejecutor del proyecto, y al venezolano Víctor Boggiano, director de la cadena de suministro en España, siguiendo las instrucciones del máximo responsable del grupo, Patrick de Maeseneire. "Llegamos con un ordenador y muchas ideas en la cabeza. Nada más. Pero enseguida nos pusimos a trabajar con nuestro socio y consejero Francisco Torreblanca y todo comenzó a rodar", señaló Alfredo Castelló. Un año después la factoría ha comenzado a producir sus primeros pasteles "y las expectativas son muy buenas", aunque él prefiere ser cauto y prudente. Por el momento, a esta gama de producto de alta calidad y, por tanto, de alto precio, la crisis económica global no parece haberle afectado demasiado. El negocio sigue creciendo y Barry Callebaut puede presumir de haber incrementado sus ventas un 18% en lo que va de año.
La multinacional ha puesto mucho interés en implantarse en España y, de hecho, ha enviado como ariete a tres de sus más brillantes ejecutivos. Suman una edad media de 36 años, son trilingües -dominan perfectamente el inglés, el francés y el español- y han demostrado ser unos "linces" en sus respectivas áreas. Castelló, por ejemplo, ha trabajado varios años en el Reino Unido en una compañía de capital riesgo y sus proyectos en el sector agroalimentario fueron un éxito que no pasó inadvertido para las más altas esferas de una compañía que comenzó a liderar el mercado internacional en el año 1995, cuando la empresa líder de chocolate gourmet, Cacao Barry, se fusionó con la mayor firma productora de chocolate industrial del mundo, Callebaut.
