Las consultas médicas por consumo de drogas crecen un 20%
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El consumo de drogas crece en el Medio Vinalopó de forma proporcional a las peticiones de ayuda médica para poder superar la adicción. La Unidad de Conductas Adictivas (UCA) de Elda y Comarca, que depende de la Conselleria de Sanidad y coordina el doctor José Miguel Cano, ha atendido en el primer cuatrimestre de 2008 cien casos nuevos, lo que supone un incremento de un 20% respecto al mismo periodo del año anterior.
El dato preocupa a las autoridades sanitarias y viene a reflejar una continuidad en la tendencia al alza registrada en 2007, ejercicio en el que se contabilizaron un total de 248 casos nuevos, el 44% por consumo de cocaína. De seguir la misma tónica, y todo parece indicar que así va a ser, este año podrían alcanzarse las 300 demandas de tratamiento de deshabituación, lo que para la UCA supone abrir 25 historiales médicos al mes, cinco más que en 2007. Y todo ello en una población de más de 150.000 habitantes distribuidos en los municipios de Elda, Petrer, Monóvar, Sax, Salinas, Novelda, Aspe, Hondón de las Nieves y de los Frailes.
Como ya se publicó, en 2006 los profesionales de esta unidad atendieron 235 casos de personas que acudían por vez primera a la consulta. El 40% eran consumidores de cocaína. Este porcentaje se aproxima ya al 50% en los cuatro primeros meses del presente año. No es nada nuevo. La "farlopa", "polvo blanco", "perico" o "pollo", como también se la denomina popularmente, se ha convertido en la droga emergente de la última década.
También se está apreciando un incremento del consumo entre los menores así como un mayor número de adeptos a la cocaína fumada en base, el denominado "crack". Su "enganche" es mucho más rápido porque la sustancia llega al cerebro en apenas ocho segundos y la celeridad de acción es uno de los factores que más influyen en la mayor o menor adicción. De hecho, la dependencia psicológica puede aparecer a partir de una dosis única debido al gran potencial de la cocaína como reforzador positivo de la conducta.
Pero, según advierte el doctor Cano, aunque momentáneamente disminuye el sueño, la sensación de fatiga, el cansancio y produce euforia y bienestar, también genera agresividad, irritabilidad, violencia, pérdida de memoria, depresión, psicosis persecutoria e incluso puede desencadenar la muerte por infarto de miocardio o cerebral. Las campañas informativas que advierten de las graves secuelas físicas y psíquicas, familiares, laborales, económicas y sociales que acarrea el consumo de drogas legales -alcohol y tabaco- e ilegales -cocaína, heroína, cannabis, pastillas y metadona- no parecen tener el efecto deseado.
En estos casos el apoyo de la familia y los amigos es muy importante, pero lo fundamental es la determinación del toxicómano para acabar con la esclavitud de las drogas.
